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Expertos alertan por el impacto de la sobrecarga académica en niños y adolescentes

Psicóloga Carolina Reyes Cristi, Magíster en Psicología Educacional y fundadora de Colegio Monteluz

Expertos alertan por el impacto de la sobrecarga académica en niños y adolescentes

A medida que transcurren los meses de clases, el ritmo escolar suele intensificarse. Más evaluaciones, trabajos y tareas pueden hacer que muchos estudiantes enfrenten jornadas cada vez más exigentes, afectando no solo su desempeño académico, sino también su bienestar emocional.

Frente a este escenario, los especialistas advierten que es fundamental mantener un equilibrio entre las obligaciones escolares y el tiempo destinado al descanso, la recreación y la vida familiar, ya que estos espacios son clave para un desarrollo saludable.

En ese contexto, la psicóloga Carolina Reyes Cristi, Magíster en Psicología Educacional, explicó que la sobrecarga académica aparece cuando las exigencias del colegio dejan de ser manejables y comienzan a generar un estrés constante. Según la experta, una planificación equilibrada permite que niños y adolescentes aprendan y desarrollen nuevas habilidades sin sacrificar el descanso, la actividad física ni la convivencia con sus pares.

Señales de alerta: cambios emocionales que requieren atención

La psicóloga Carolina Reyes Cristi, fundadora de Colegio Monteluz, explica que una carga escolar excesiva puede tener efectos tanto en la salud mental como en la física de los estudiantes.

Entre las señales más frecuentes menciona la irritabilidad, la ansiedad, la desmotivación, la baja autoestima y las dificultades para concentrarse. A esto se suman dolores de cabeza, molestias gastrointestinales, cambios de ánimo y trastornos del sueño.

Por esto es importante que las familias estén atentas a los cambios en el comportamiento de sus hijos. Además, señaló que es fundamental observar cómo está viviendo emocionalmente su experiencia escolar.

La presión por el rendimiento y el ingreso a la educación superior

Actualmente, muchos adolescentes enfrentan una presión adicional asociada al rendimiento académico y al ingreso a la educación superior. La percepción de que cada evaluación puede definir su futuro genera altos niveles de autoexigencia y temor al fracaso, una sensación que puede intensificarse durante la segunda mitad del año.

“Es importante comunicar expectativas realistas, valorar el esfuerzo por sobre el resultado, favorecer hábitos de sueño adecuados, resguardar tiempos para actividades recreativas y mantener una comunicación abierta sobre cómo se sienten los estudiantes, más allá de sus calificaciones”, recomienda Carolina Reyes.

En esta misma línea, los colegios pueden contribuir coordinando las cargas académicas entre asignaturas e incorporando espacios de educación socioemocional que permitan desarrollar estrategias de manejo del estrés.


Artículo publicado originalmente en Radio Imagina. Periodista: Javiera Aguilar.